El TDAH sigue siendo un tema desconocido en nuestras sociedades, muchos estudios han demostrado que un bajo porcentaje de los encuestados supo reconocerlos por sus siglas y un alto porcentaje lo atribuyó que se debe a un entorno familiar y/o escolar desorganizado.
¿Qué es el TDAH y como afecta a las personas?
El Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es un trastorno neurobiológico que afecta al comportamiento con muestras persistentes de falta de atención y/o hiperactividad-impulsividad. Actualmente se pueden diferenciar tres tipos: Tipo con predominio del déficit de atención, también conocido como TDA. El tipo combinado, donde se presentan falta de atención e hiperactividad/impulsividad y el tipo con predominio de la impulsividad-hiperactividad.
La conducta de las personas con TDAH, especialmente en aspectos como la atención, la hiperactividad y la impulsividad, se ve afectada porque su cerebro funciona de forma diferente. El cerebro cuenta con el lóbulo frontal que está encargado de elegir respuestas y programas motores que le permiten responder de forma racional y lógica. Esto nos ayuda a pensar antes de actuar, aprender de la experiencia e inhibir respuestas emocionales para modificar nuestra conducta y evitar que corramos riesgos. Esta actividad se hace posible gracias a las neuronas que se comunican entre ellas empleando unas sustancias químicas llamadas neurotransmisores. Hoy sabemos que las personas con TDAH tienen menos actividad neurotransmisora de lo normal en el lóbulo frontal, lo que hace que asuman más riesgos y provoca espontaneidad y falta de concentración. Como consecuencia otras funciones ejecutivas se ven afectadas como: la planificación, la atención, la memoria de trabajo, el control inhibitorio, la regulación y la evaluación de su trabajo
Mitos y realidades del TDAH
Hoy en día existen mucha información acerca del TDAH, mucha de ella de forma errónea, que incluso han llegado a poner en duda la existencia de este trastorno. Esta desinformación generalizada suele tener efectos negativos sobre los pacientes con TDAH diagnosticado y su entorno, por lo que sabemos que existen algunos falsos mitos que fomentan el estigma, la culpabilización y la falta de sensibilidad en la materia. En el caso de niños y adolescentes, una mala gestión, cargada de prejuicios, también suele afectar a su rendimiento escolar. Es por estas razones que se hace tan necesario hacer pedagogía sobre por qué se producen casos de TDAH y cómo es mejor tratarlos, por lo que a continuación se ponen a consideración algunos conceptos incorrectos acerca del trastorno, aclarando con ello algunas razones:
“El TDAH no es culpa de una mala educación”. Las causas del TDAH son diversas, se trata de un trastorno heterogéneo, con distintos subtipos, y que conlleva diversos factores de riesgo, que actúan conjuntamente; aun así, hay que tener en cuenta que estos factores son, principalmente, genéticos y ambientales (entendiendo este último factor como aquello que afecta al bebé desde el período previo hasta el momento posterior a su nacimiento). Por lo tanto, la culpabilización de los padres, por una supuesta mala educación o por falta de atención, de comunicación, de afectividad o de empatía, es totalmente infundada. Conviene tener en cuenta que el TDAH cuenta con un coeficiente de heredabilidad, aproximadamente, del 76%.
“Es un trastorno, no un invento”. El TDAH está relacionado, en el fondo, con un déficit en la producción de dos neurotransmisores: la dopamina y la noradrenalina. Este déficit es el que provoca una serie de problemas en los circuitos reguladores de distintas zonas del cerebro. El TDAH ya había sido descrito durante la segunda mitad del siglo XIX, pero se denominaba Disfunción Cerebral Mínima, y es desde el año 1994 que se reconoce como un Trastorno.
“El TDAH no deja de existir en la adolescencia”.Se dice muy a menudo que durante la adolescencia el trastorno desaparece, y eso no es 100% verdad. Lo que sucede es que, con el paso de los años, se suelen reducir algunos síntomas de la hiperactividad derivada del TDAH; sin embargo, no hay que ignorar que la falta de atención y la impulsividad suelen mantenerse, por lo general, también en la edad adulta. Por consiguiente, el TDAH requiere de un tratamiento a largo plazo, y no es bueno, en este sentido, aplicar la idea de que solo es cuestión de tiempo. Es cuestión de tratamiento.
“La medicación es necesaria”. La medicación es parte imprescindible, desde el inicio, del tratamiento, entre las medicaciones que han probado su eficacia ante el déficit de neurotransmisores, hay diversos estimulantes que actúan sobre la dopamina, y otras medicaciones no estimulantes que actúan sobre la noradrenalina. Cualquier medicación puede tener unos efectos secundarios, que están controlados. La medicación no lo es todo, ante el TDAH, se debe acompañar de apoyo a nivel pedagógico, en la escuela y del apoyo familiar.
Mitos y Realidades del Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) en los niños.
“Los niños con TDAH son menos inteligentes que los demás”.La mayoría de los niños con TDAH son diagnosticados en edades escolares porque el colegio puede ser especialmente difícil para ellos. La forma típica de una clase les exige estar escuchando un discurso por un tiempo prolongado y hacer tareas largas que requieren razonamiento y esfuerzo organizado. Además, les cuesta ajustarse a las demandas sociales y de comportamiento que exigen este tipo de clases.
“Los niños diagnosticados con TDAH son perezosos y están desmotivados”. El esfuerzo que tienen que hacer estos niños es mayor que el de sus compañeros y normalmente sus resultados no suelen ser los esperados. No basta con pedirles que presten atención ni con regañarles, debemos saber cómo despertar esa atención y conocer las dificultades de estos niños para poder ayudarles de la mejor forma.
“No puede tener TDAH porque se concentra en videojuegos por horas”. Esto no es un indicativo ya que los niños con TDAH presentan más problemas con las tareas que requieren atención por largos períodos de tiempo, no tanto con actividades que sean muy interesantes o estimulantes en términos visuales, sonoros y de actividad física como lo son los videojuegos. Otro elemento que mantiene su atención en los videojuegos son las recompensas frecuentes por una demanda baja de esfuerzo.
“Los niños con TDAH no saben prestar atención”.A los niños con TDAH les cuesta dirigir su atención y controlarla, por ello pueden parecer distraídos pero no carecen de atención, simplemente la están poniendo en otro sitio.
“Si después ser evaluado, el niño no recibe el diagnóstico de TDAH, no necesita ayuda”. El TDAH se diagnostica de manera progresiva, lo que significa que un niño puede presentar varios tipos de comportamientos tipo TDAH pero no hasta el punto de tener el diagnóstico de TDAH. Esto no significa que no necesite ayuda para superar los problemas que tiene. Probablemente necesite apoyo profesional para regular su comportamiento en el colegio, mejorar las habilidades sociales y ayuda con la organización y planificación de sus tareas y sus estudios.
“Los niños con TDAH superan sus dificultades solos, con el tiempo se les pasa”.Estudios recientes han demostrado que algunos aspectos del TDAH pueden continuar en la vida adulta en hasta el 85 % de los casos. Algunos adultos pueden beneficiarse del uso de medicamentos para el TDAH y terapia por el resto de sus vidas, mientras que otros, debido a sus progresos gracias a la terapia, pueden dejar los medicamentos.
Consejos para el TDAH de un profesional
Como hemos visto, el TDAH es un trastorno muy estudiado, en el que ya no deberían tener cabida todos estos mitos, que tan solo perjudican a quienes lo sufren. El TDAH existe, requiere de tratamiento y no es culpa, en origen, de la educación recibida por parte de los padres. Así pues, la mejor manera de abordarlo es evitar estos falsos mitos y ayudar a la persona diagnosticada de TDAH.
Cuanta más información fiable sobre el TDAH se conozca, mejor. Del mismo modo, es importante dejarse asesorar por expertos en la cuestión. A parte de todo eso, pero, podemos llevar a cabo algunas acciones básicas, desde el hogar, con el objetivo de dar apoyo a nuestros hijos con TDAH. Establecer reglas claras, con premios para aquellos comportamientos positivos; ayudar al niño a terminar tareas o bien dividir sus esfuerzos para que las complete y que no pierda la atención; fijar unas rutinas que organicen bien el tiempo; evitar todo tipo de distracciones, como las dobles pantallas, y trabajar aspectos como la motivación son algunas de las recomendaciones de los expertos.
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