¿Qué son los sentimientos?

 

No es raro en ocasiones encontrarnos en situaciones en donde nos pregunten “¿Cómo estás?” A lo que nuestra respuesta inmediata casi siempre es “bien”, pero ¿qué significa estar bien? ¿Realmente estamos bien? ¿cuál será el sentimiento que estoy experimentando en ese momento? Desgraciadamente muchas veces no nos hemos hecho esas preguntas, a veces es más sencillo simplemente responder de forma automática sin ponernos a pensar qué es realmente lo que estoy sintiendo. Probablemente sea porque, cuando se trata de sentimientos casi nadie nos ha explicado o enseñado a cómo sentir, a cómo identificarlos, cómo nombrarlos, la mayoría de las veces es la misma experiencia, la familia o la sociedad lo que determina lo que podemos sentir, cuánto sentir y lo qué debemos sentir.

Lo anterior puede traer consigo muchas problemáticas pues al no tener en claro lo que sentimos, muchas veces lo que sucede es que terminamos reprimiéndolo. Es importante recordar que las emociones son energía, es algo que nos impulsa a movernos, por lo tanto, al querer reprimirlas, esa energía no se va a ningún lugar, solo se transforma en problemas físicos como dolores de cabeza, espalda, gastritis, es decir, problemas somáticos; o también en síntomas como problemas para dormir, dificultades en las relaciones interpersonales, etc. Entonces la clave está en cómo transformar esa energía en algo que nos ayude a sentirnos mejor.

Partamos por el principio, los sentimientos no son buenos ni malos, sino que nos sirven para poder detectar cuáles son nuestras necesidades. Sin embargo, cuando no sabemos cuál es la necesidad que hay detrás de los sentimientos en ocasiones tendemos por un lado a minimizar lo que sentimos o tapamos un sentimiento con otro, por ejemplo, la tristeza tras el enojo, el miedo con el afecto, etc. Esto desgraciadamente es algo bastante frecuente, muchas veces pensamos que estamos tristes cuando en realidad estamos molestos, o viceversa.

Entonces al momento de querer expresar un sentimiento, como no nos queda tan claro qué es lo que estamos sintiendo y no sabemos qué decir, recurrimos a frases como “siento cosa” “más o menos” “raro” “X´s”, “estoy dos tres”, etc. Todas estas frases evidencian que somos analfabetas emocionales, es decir, carecemos de habilidades necesarias para poder expresar nuestros sentimientos de manera correcta, no poseemos el lenguaje correcto para nombrar lo que estamos experimentando.

Por otro lado, cuando somos capaces de poder contactar correctamente con lo que estamos sintiendo, podemos expresarlo con mayor facilidad, por ejemplo, “Estoy alegre” “Estoy feliz”, “Estoy triste”, etc. Esta habilidad es algo que conocemos como lexitimia, es decir, logran comunicar su experiencia emocional de manera más clara. Sin embargo, también existen personas que presentan mayor dificultad o la imposibilidad para poder describir su experiencia emocional, lo cual se conoce como alexitimia.

Esto es algo que puede modificarse, podemos aprender habilidades para poder contactar con nuestros sentimientos de forma más directa y consecuentemente poder expresar lo que sentimos de forma más clara. Para ello debemos de recordar que es natural tener sentimientos, debemos de aceptarlos como propios, experimentarlos y dejándolos sentir, no debemos de justificarlos ni racionalizarlos, sino que por el contrario debes de poder identificar cuál es la necesidad que hay detrás de lo que estamos sintiendo.

Cuando sentimos una carencia o una ausencia entramos en un estado de desequilibrio e intranquilidad, por lo que nos apresuramos a querer satisfacer esa ausencia para liberarnos de esa incomodidad y alcanzar de nuevo ese estado de equilibrio. Por lo tanto, en la medida que podamos estar en contacto con lo que sentimos podremos identificar qué es lo que debemos de hacer para poder satisfacer esa necesidad, pues a través de los sentimientos percibimos lo que sucede a nuestro alrededor, cómo nos afecta y lo que nos interesa; y una vez identificado podemos tomar acciones para poder actuar y satisfacer esa necesidad.

Esto no es algo sencillo, sin embargo, con el tiempo y la práctica puede volverse más fácil de realizar. Recordemos a Aristóteles: “Cualquiera pude ponerse furiosos, eso es fácil. Pero estar furioso con la persona correcta, en la intensidad correcta, en el momento correcto, por el motivo correcto y de la forma correcta, eso no es fácil.”

Escrito por:  Carlos Bello Buenfil

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