Partidos por la mitad:  Efectos emocionales del divorcio en los hijos

 

Casi todos hemos experimentado alguna ruptura de pareja y por lo tanto sabemos lo dolorosas que pueden llegar a ser pero cuando hay hijos el sufrimiento también se extiende a ellos. Los hijos sufren cuando se les hace partícipes del conflicto entre los padres, en ocasiones por el dolor de la separación y en otras por la ignorancia o imprudencia de los adultos.

Efectos emocionales del divorcio según etapas del desarrollo

Algunas de las reacciones que podrían aparecer dependiendo de la edad son:

Edad preescolar. Pueden sentirse culpables de la separación de sus padres, creyendo que se enojaron mucho porque no levantó sus juguetes o a lo mejor porque no quiso comer, esto a causa de su pensamiento fantasioso. Les lleva a tomar responsabilidades que definitivamente no tienen.

En ocasiones pueden sentir temor de quedarse solos y ser abandonados también ya que sus padres, estando juntos, les hacen sentir seguros y protegidos.

Edad escolar. En esta etapa es muy posible que se den cuenta de que tienen un problema y que duele pero no saben cómo reaccionar ante ese dolor. Los menores pueden presentar problemas a corto plazo como somatizaciones (dolores frecuentes, de barriga, de cabeza, desmayos, sentirse enfermo), estar más distraídos, problemas de regulación emocional, retraimiento social, irritabilidad o aumento de comportamientos disruptivos, dificultades para dormir, sentimientos de culpa y deterioro académico.

A largo plazo, algunos niños podrían desarrollar sintomatología ansiosa o depresiva y problemas de autoestima.

Creen que los padres pueden volver a estar juntos y presionan o realizan actos que no llevan más que a un sentimiento de fracaso o a problemas adicionales en la pareja.

Adolescentes. Siendo más grandes entienden más la situación pero pueden experimentar miedo, soledad, depresión, sentimiento de culpa, resentimiento o emociones desagradables que derivan en conductas negativas.

¿Y qué sucede con su manera de relacionarse?

Conforme van creciendo puede verse afectada la forma en la que los niños construyen relaciones con los demás, en torno a lo que observan de sus propios padres. Algunos aprenderán que la manipulación, el engaño, la mentira o el chantaje son herramientas legítimas para conseguir reconocimiento, valoración o ver cumplidos sus deseos. Otros pueden construir sus relaciones basadas en modelos disfuncionales donde emerge el miedo al rechazo, sentimientos de abandono, desconfianza e inseguridad.

¿Cómo podemos lograr que la separación/divorcio afecte lo menos posible?

  • Desde un primer momento, el comunicarles a los hijos acerca de la separación o divorcio debe ser algo acordado previamente por los padres para que al hablarlo ambos estén serenos y puedan dar la información mínima y adecuada a la edad de los hijos. Si ellos hacen preguntas a partir de ello, es importante que las respondan pero sin entrar en tanto detalle del porqué de la separación.
  • Como parte del punto anterior, al informarles del divorcio se debe dejar muy en claro que no son responsables de la ruptura, que ambos padres los quieren y que sus necesidades siempre serán atendidas (principalmente afectivas). Es importante también que no se maneje la separación o el divorcio como algo temporal o que van a ver más adelante si se vuelven a juntar, no es saludable dejarles esperanzas si realmente no las hay.
  • Tengan en cuenta que la separación de los padres es uno de los mayores estresores para los hijos, por lo que debemos de primar siempre el bienestar de estos y no agregarles cargas extras o exigencias innecesarias.
  • Una vez decidido quien se irá de casa y quien se queda con los niños, es fundamental que quien salga de casa lo haga lo más pronto que posible ya que quedarse un tiempo indefinido puede generar confusión en los hijos, alimentando la idea de que papá y mamá siguen juntos. Lo mismo aplica con las salidas en familia, es recomendable esperar a que los hijos se adapten a la nueva situación familiar para que posteriormente sí puedan planear alguna salida juntos sin la posibilidad de que se genere confusión o la idea de una reconciliación.
  • Tras la separación, los niños deben adaptarse a una situación desconocida para ellos como para los padres. Sean pacientes entre ustedes y busquen redes de apoyo, siempre es bueno contar con gente que les estime y pueda apoyarles en una situación dolorosa.
  • En los casos de custodia compartida hay que proporcionar estabilidad y seguridad a los hijos para adaptarse con normalidad a la nueva situación. Es decir, en sus rutinas diarias (horarios, pautas educativas, deberes…), procurando mantener el mismo entorno y permitiéndole conservar sus amistades y actividades extraescolares.
  • Mantener una relación cordial entre los padres es vital así como mantener una comunicación para tratar temas relacionados con los hijos. Los niños aprenden de lo que observan y si los padres entran en descalificaciones y competencias, mandarían un mensaje equivocado sobre lo que son las relaciones. Si queremos que los niños construyan relaciones saludables, los padres deben dar ejemplo y mantener a los niños alejados de sus conflictos. Jamás, bajo ninguna circunstancia se debe hablar mal del padre o de la madre, los hijos necesitan de ambos y es importante respetar la imagen que tienen de su madre o su padre. Cuando ellos sean mayores comprenderán situaciones que siendo menores no vieron o no pudieron entender.
  • Eviten introducir a la vida de los niños, a sus nuevas parejas (si fuera el caso) hasta el momento en que la relación con dicha pareja sea muy sólida y el duelo de los hijos haya pasado.
  • Por último, hay que entender que el amor es incondicional y no tendría que depender de las elecciones o preferencias de los hijos y esto es muy importante transmitírselos. No busquen que sus hijos tomen un “bando” y mucho menos lo pongan en contra del otro ya que esto sólo perjudica el estado emocional de los chicos.

Escrito por: Liliana Aguirre

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