

Uno de los impedimentos más frecuentes entre los niños y niñas a la hora de dormir es el miedo a la oscuridad que, si bien es algo que ocurre normalmente a temprana edad, se vuelve más complicado comprender de dónde surge este miedo y cómo apoyarlos a enfrentarlo a medida que crecen.
La cuestión con el miedo a la oscuridad puede volverse compleja, ya que este cambia totalmente la rutina de sueño y en ocasiones genera frustración, enojo y hasta llanto en nuestras hijas e hijos. Si tienes una situación de este tipo en casa, en este artículo hablamos un poco sobre el miedo a la oscuridad y algunos tips que pueden ser de utilidad con tus hijos a la hora de dormir.
El miedo a la oscuridad en los niños puede deberse a diversos factores que lo originan, siendo muy común en niñas y niños de entre 3 y 9 años como parte de su desarrollo, aunque en ocasiones es posible que el temor prevalezca incluso después de los 9 años.
La visión es uno de los sentidos más importantes ya que es a través de ella que recibimos una gran cantidad de estímulos en nuestra vida, cuando no es posible observar claramente sentimos desorientación e inseguridad; estos síntomas de miedo a la oscuridad se presentan con mayor intensidad en los menores, haciéndolos sentir expuestos al peligro.
La principal causa del miedo a la oscuridad en los niños y niñas es su activa imaginación y pensamientos en los que confunden un estado ficticio con la realidad, llegando incluso a crear personajes y figuras en su mente que suelen aparecer y atormentarlos por la noche.
Algunos otros motivos por los que se origina este temor son el cambio de casa o habitación, comenzar la rutina de dormir solos en su cuarto, ver algo que les genera terror o alguna situación familiar que altere su estado emocional al grado de sentirse desprotegidos.
Cuando el miedo a la oscuridad llega a incrementar hasta circunstancias excesivas, puede interferir en la vida cotidiana del infante hasta transformarse en nictofobia (fobia a la oscuridad), lo que desencadena una serie de síntomas ansiosos y de nerviosismo.

1.- Valida sus emociones
Sin importar la edad que tengan nuestros hijos, lo más importante es validar su miedo a la oscuridad incluso cuando para nosotros pueda parecer una conducta “exagerada”, recordemos que los pequeños tienen una visión diferente de su estado anímico y de cómo lo experimentan.
Al ser respetuosos con sus emociones y validarlos, los ayudamos a sentirse apoyados y queridos durante el proceso; puedes acompañarlos con palabras como:
– “Yo sé que sientes miedo y te entiendo, cuando yo era pequeño también me sentía así por la noche”
– “¿Te parece si usamos una lámpara para que te sientas más segura?”
-“Recuerda que aquí estoy y puedes hablarme si necesitas ayuda”
2.- Evita burlas
Otro punto importante es evitar las burlas o comentarios negativos sobre ellos, no le recuerdes cuando no tenía miedo ni hagas burlas o quejas en público sobre su situación, evita echar en cara la ayuda que le das o remarcar la frustración que sientes cuando no logra dormirse.
Todo lo anterior solo empeorará la experiencia del niño, llegando a repercutir en su autoestima severamente y dándole la sensación de que está solo contra sus temores.
Algunos ejemplos de frases que debemos evitar son:
– “Ya tienes 6 años, deberías dormir solo como tu hermanito de 4 años, él ya duerme bien y con la luz apagada”
-“Si no terminas tu tarea, no voy a dejar que duermas con tu lámpara en la noche”
-“No es posible que necesites una luz prendida para dormir, debería darte vergüenza”

3.- Emplear una rutina de sueño
Establecer una rutina para dormir ayuda a minimizar los factores externos que generan el miedo en nuestros hijos, puedes empezar con el cambio de ropa para dormir, lavado de dientes, evitar televisión o cualquier dispositivo digital al menos una hora antes de dormir, leer un cuento que esté relacionado con vencer el miedo o que les dé tranquilidad, y usar una lámpara de luz tenue para que los acompañe por la noche.
4.- Juegos
El mejor aliado para los niños en el enfrentamiento de cualquier problema son los juegos; uno que puede ayudar a trabajar el miedo a la oscuridad es el juego de las sombras, pueden sentarse en familia con una lámpara y hacer sombras en la pared para que los demás adivinen las formas.
Es importante que, para realizar este tipo de juego, la habitación no esté del todo oscura, sino en una pequeña medida con el fin de que sea cómoda para el niño o niña y así pueda disfrutar plenamente la actividad.
5.- La caja de los miedos
Esta herramienta suele ser de gran ayuda para aquellos niños en etapa escolar, para realizarla escojan una caja que puedan decorar juntos, en ella antes de dormir nuestros hijos deberán escribir en un papelito algo que los atemorice por la noche y colocarlo en la caja.
Recuerda decirles que en la noche ese miedo permanecerá en la caja y no con él o ella, con esta actividad en su rutina de sueño poco a poco dejarán atrás sus temores nocturnos.

Existen tratamientos psicológicos que demuestran tener una elevada eficacia contra el miedo a la oscuridad en niños, con la ayuda de un profesional y actividades específicas para cada caso es posible conseguir que el infante supere su temor del todo.
Algunas opciones de tratamiento para este tipo de miedo son las siguientes:

Si tu hijo o hija sufren de miedo a la oscuridad, recuerda ser empático con ellos y validar sus emociones, tu comprensión es uno de los apoyos más importantes que tendrá ante escenarios difíciles a lo largo de su vida.
Agenda tu cita enviando un correo a psicomerida.contigo@gmail.com o llamando por teléfono al 999 387 602 o enviando un whatsApp al +52 1 999 387 6021 en Psicomérida estamos para servirles.
Quizá te podría interesar: