Se acercan las épocas decembrinas y es un momento en el cual se suele resaltar la convivencia y la unión familiar. Suele retratarse como un momento especialmente feliz, sin embargo, desafortunadamente esto no es así para todas las personas, ya que también implica otros elementos estresantes, tales como: reuniones con familiares con los cuales no existe una buena relación, posadas y fiestas a las cuales no nos sentimos con el ánimo para asistir pero al parecer tenemos la obligación, intercambios de regalos que implican un gasto, e incluso puede haber sentimientos de tristeza y nostalgia si no se trató de un año especialmente fructífero. Todo lo anterior puede impactar en nuestro estado de ánimo y por supuesto en nuestra salud mental.
Pero… ¿Por qué nos podemos sentir tristes en navidad?
Es así que culturalmente somos bombardeados por villancicos y películas que retratan un momento ideal, en la cual todo es amor, paz, árboles de navidad y luces de colores. En redes sociales vemos publicaciones y fotografías de nuestros amigos agradecidos por estar con su familia, algunos quizás se comprometieron, se casaron, tuvieron bebés, fueron promovidos en su empleo, se fueron de viaje… Infinidad de momentos felices que muchas veces nos pueden hacer sentir un vacío por no poder experimentar esa “magia” navideña, sobre todo si nuestro año no fue igual de bueno como lo aparenta el de los demás.
A lo mejor nos quedamos sin empleo, o perdimos a algún ser querido, lo cual nos puede hacer sentir aislados, tristes, fracasados y con amargura. Ante un entorno festivo, en el cual pareciera un mandato estar alegre, mientras que todos son felices menos nosotros, ¿cómo podemos cuidar nuestra salud mental?
¿Cómo podemos cuidar nuestra salud mental?
Elige las reuniones sociales y rituales en los que participarás. Sabemos que las posadas de distintos grupos de amigos, de la empresa, intercambios de regalos e incluso decidir con quién se pasa navidad, si con la familia de origen, o la familia política, pueden llegar a generar conflicto y mucho estrés. Recuerda que, si no te sientes con energía de ir a todas las reuniones sociales a las que te invitan, es muy sano y válido poder elegir cuáles son los espacios y las personas que sienten que te suman, y no que te restan energía. Recuerda que todo esto se puede negociar, contigo mismo y también con tu pareja, si es el caso, puedes elegir, por ejemplo, ir a cenar a la reunión de tu familia y retirarte temprano, si no te sientes con el ánimo suficiente para desvelarte. Puede llegar a ser agotador acudir a muchas fiestas, así que, si no te apetece ir a alguna, e incluso rechazar una invitación a participar en un intercambio de regalos, si compromete tu bolsillo o tu tranquilidad, decir que no de una manera asertiva es una manera de poner límites y que la gente que te rodea los respete.
Mantén el equilibrio en tu alimentación y ejercicio físico. Suele suceder que en estas fechas incrementamos nuestro consumo de postres, grasas y alcohol, debido a todas las comidas que incluyen estas celebraciones. El exceso de alcohol y azúcar, puede producir malestar físico, y si a esto se le agrega la falta de actividad física, nuestros niveles de energía pueden disminuir, y con esto nuestro ánimo. Por este motivo, lo ideal es buscar un equilibrio con los alimentos, permitirnos disfrutar de aquellas galletas o chocolates que nos regalaron, sin sentirnos culpables, pero conocer nuestro cuerpo y saber qué alimentos nos caen bien y cuáles son difíciles de digerir para nosotros, así como mantener una actividad física que nos agrade, que no se vuelva una obligación para “no subir de peso” sino que nos haga felices y sea divertido, como por ejemplo, correr, bailar, hacer yoga… cualquier disciplina que nos mantenga activos, es una medida de autocuidado y que contribuye a incrementar nuestra sensación de bienestar. Recuerda que igual de importante es el descanso, así que procura tener momentos para dormir tus horas o tomar una breve siesta durante la tarde si estás muy agotado de todos los compromisos de estas fechas.
Permítete sentir tus emociones. Estas épocas generalmente son vistas como felices, pero también es válido sentir otras muchas cosas… aunque no siempre sean agradables o socialmente aceptadas. Puede ser que nos sintamos tristes, enojados, frustrados, y a todas estas emociones es importante darles un lugar, sentirlas, y también poder hablar de ellas. Recuerda que no estás solo y que no eres el único que se siente así. Procura siempre rodearte de la gente que amas, de tener en claro cuáles son tus redes de apoyo y con quien te sientas en confianza para platicarle lo que sientes. Por supuesto, también está la opción de un proceso psicoterapéutico, ya que con el acompañamiento de un profesional puedes trabajar tus emociones y gestionarlas, de manera que las valides, les des un lugar para sentirlas pero que no te desestabilicen. Tu salud mental es más importante que cualquier fiesta.
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