HABLEMOS DE LA DEPRESIÓN

Este pasado 13 de enero se conmemoró como cada año, el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, pero ¿por qué tendría que conmemorarse un día como este?, justamente para sensibilizar, crear consciencia y conocer acerca del sufrimiento del sigo XXI, la depresión.

Bajo la premisa de que una de las principales formas de combatir una problemática social, es hablando de ella, no evitándola o ignorándola. Conmemorarla nos da la posibilidad de reconocer que la depresión es un trastorno psicológico que afecta cada vez a más personas, pero que en realidad es poco conocida.

Comúnmente se escucha en consulta “estoy deprimido”, “no tengo tiempo de estar triste”, “esto es un lujo que no me puedo dar”. Entonces ¿cómo sentirse triste?, si hay que trabajar, estudiar, generar dinero o cuidar de otros.

Justo ante estos u otros motivos que organicen y le puedan dar sentido a tu vida, resulta indispensable atender la salud mental y emocional, porque sin ella todo lo demás se complica.

Por eso aquí te presentamos indicadores, acompañados de frases con las que usualmente nos expresamos en el lenguaje convencional. Siendo estos solo algunas formas que te permitan distinguirla en ti o en otras personas:

Estado de ánimo de tristeza constante. “Solo quiero estar como antes”, “me siento mal todo el tiempo”, “si pudiera apretar un botón para estar bien”
Desinterés o incapacidad para disfrutar lo que solía apasionarte. “Me gustaba trabajar, ahora llego tarde y he faltado porque ir me resulta muy pesado” “hago las cosas porque tengo que hacerlas”
Pérdida o aumento de peso. “He perdido el apetito”, “he bajado mucho de peso en poco tiempo”, “la comida no me sabe a nada”
Insomnio o hipersomnia “Me cuesta levantarme por la mañana”, “duermo, pero no descanso”, “casi no duermo o despierto por las madrugadas”
Sensación de torpeza o enlentecimiento en tus movimientos. “Se me caen las cosas de las manos”, “me golpeo con facilidad”, “tengo moretones y no sé cuándo me golpeé”
Fatiga o pérdida de energía. “Pasan días sin bañarme”, “sé lo que tengo que hacer, pero no puedo”, “el cansancio está todo el tiempo”
Sentimiento de inutilidad o culpabilidad. “Quisiera deshacerme de estos pensamientos negativos”, “lo que haga sale mal”
Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse. “Se me olvidan cosas sencillas o de rutina”, “me cuesta seguir el hilo de una conversación, me pierdo”
Afectación en diferentes áreas de tu vida. “Discutí con mis amigos, estoy mal con mi pareja, ya no visitó a mi familia, dejé de hacer ejercicio, no valoran mi esfuerzo en el trabajo o no gano lo que quisiera”

Si ubicas más de la mitad de estas características en ti o alguien más es indispensable consultar con un profesional, por lo menos para valorar tu situación y que te oriente en cómo manejar ese conjunto de factores que afecta tu vida diaria.

Algunas recomendaciones pueden ser el tratamiento farmacológico, grupos de apoyo o de autoayuda, actividad física o de relajación y sobre todo la psicoterapia individual.

Recuerda que la depresión no discrimina por color de piel, género, edad, ubicación geográfica o situación socioeconómica.

En cualquiera de estos casos hay una persona que está sufriendo emocionalmente y no todo se tiene que resolver en solitario. Acompañémonos.

Escrito por: Nabi Herrera

Esperamos este artículo haya sido de tu agrado y te invitamos a compartirlo con aquellos que lo puedan necesitar. Recuerda que Psicomérida somos una clínica en Mérida, Yucatán orientada a promover el desarrollo humano, salud mental y bienestar emocional de niños, adolescentes y adultos a través de procesos de terapia psicológica, terapia de pareja, psicoterapia infantil.

Si tienes alguna duda o requieres mayor información puedes contactarnos al 195-08-91 o al WhatsApp 999 478 0365, con gusto te orientaremos.

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