Empecemos dejando algo en claro, ser padres no es fácil, no existe una escuela para papás. La realidad es que muchas veces intetamos hacer lo mejor que podemos con lo que tenemos o con lo que hemos ido adquiriendo a lo largo de nuestras vidas, ya sea apartir de las experiencias que tuvimos con nuestros propios padres, así como de las propias circuntancias que acontecen día día en el trato con los hijos. Sin embargo esto no implica que no podamos aprender, que no podamos desarrollar nuevas habilidades, estrategias, aprendizajes que nos ayuden a lidiar mejor con las circuntancias que vivimos en relación con nuestros hijos. 

Empecemos planteando algunos de los errores que cometen algunos padres para poder entender mejor a qué hago referencia con el hecho de que hacemos lo mejor con lo que tenemos. Así mismo es importante mencionar que aceptar que cometemos errores no implica ponernos en una posición de víctima o que nada pudiese cambiar, al contrario, el que cree que no comete errores no tiene espacio para mejorar, por eso es importante reconocer que tenemos errores para aprender y modificarlos.

El primer error que cometemos es etiquetar a los hijos. Etiquetamos mucho a nuestros hijos, ya sea para bien o para mal. No es raro toparnos con expresiones como “eres una niña perfecta, la más buena e inteligente” o por el contrario “eres muy grosero, malo, torpe, etc.” Lo que debemos hacer es poder señalar las acciones y los hechos como tal, si lo que esta haciendo en el momento es correcto o no y explicar las razones de ello, es decir, la acción es lo que puede ser buena o mala, pero no ellos como personas. 

Un segundo error que es común escuchar es que comparamos a los niños consigo mismo o con otros. Compararlos con uno mismo, con amigos, primos, hermanos, etc. No es algo óptimo porque el niño comenzará a definirse a partir del otro y no desde lo que es él como individuo, es decir, es como si no tuviera identidad propia, uno es definido en función del otro. Debemos de recordar que todos nosotros, en especial lo niños, somos valiosos tal y como somos. 

Un tercer error es fomentar la competitividad. Esto no quiere decir que no estemos motivados a crecer o mejorar, para nada, al contrario, lo que se busca es que el niño logre dicernir y sea capaz de poder identificar en donde es necesario competir y en donde no. Muchas veces ante la premura y ritmo de vida acelerado tratamos de encontrar estrategias para “ahorrar” tiempo, por ejemplo al momento de que se estén arreglando para salir o comiendo decirles “a ver quien termina primero”. Esto anterior puede llegar a normalizar la competitividad en todas las facetas de la vida y con ello muchos otros problemas asociados al ritmo de vida acelerado que vivimos como sociedad. 

Un cuarto error es no comprender en qué fase de desarrollo están los niños y esperar que su compartamiento sea adecuado, cuando la realidad es que muchas veces no están preparados ni física, ni emocionalmente para ello. Hay otras cosas mas importante que como niños deben de realizar, como jugar, correr, relacionarse etc. Y lo que sucede es que cuando queremos que realicen acciones o tengan comportamientos que no corresponden con su fase de desarrollo puede llegar a generar situaciones de estrés y conflicto. Por lo tanto ante ello podemos tomar dos caminos distintos, uno de ello es el camino de la hostilidad, por ejemplo “te tengo que estar repitiendo las cosas”, “cómo no te fijas”, etc. lo cual puede llegar a generar resistencia; por el otro lado podemos tomar el camino de la tranquilidad en donde lo que busco es comprender y entonces busco una manera de hacerlo más agradable. Aquí queda en cada uno de nostros decidir cómo querer actuar.

Por último, uno de los errores más importantes que podemos llegar a cometer como padre es no dar amor incondicional a nuestros hijos varias veces durante el día. A qué me refiero con esto, no implica simplemente quererlo, es hacerle notar y que sepa el amor incondicional que se siente hacia ellos, es un amor que se note, que le permita al niño tener la certeza de que pase lo que pase, que haga lo que haga ese amor no desaparecerá. Cada uno de nosotros deberá encontrar la forma más adecuada y genuina de hacerselos saber, ya sea jugando con ellos, compartiendo momentos juntos, etc. lo que se busca es poder crear un buen vínculo con nuestros hijos.

 

M.P.P. Carlos Bello Buenfil

Cédula: 11635394

 

Referencias: 

De Miguel, A. (2021). Relájate y educa: soluciones eficaces para los conflictos cotidianos. Plataforma Editorial. Barcelona:España.

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