LA PSICOTERAPIA EN TIEMPOS DEL CORONAVIRUS

Existe una gran variedad de razones por la que las madres y padres deciden llevar a sus hijos a terapia, pero en general podríamos asumir que el común denominador engloba por lo menos dos componentes: 1) hay un área o aspecto de la vida de él o la menor que se encuentra afectada, y 2) esto les genera un malestar emocional que no ha sido posible remediar por sí solos.

La psicoterapia para niños tiene varias finalidades, no sólo es un medio para mejorar la calidad de la salud mental y reducir el malestar y el sufrimiento emocional, también es un camino en el que niños, niñas y adolescentes estarán acompañados para atravesar crisis vitales, problemáticas escolares, familiares, y/o sociales, situaciones de salud, cambios significativos, pérdidas, etc.

Además de todo lo anterior, la psicoterapia es el espacio en el que los niños, a veces por primera vez, le pueden dar significados con sus propias palabras a sus experiencias de vida y del mundo que los rodea. Hablar y jugar mientras están acompañados de otro que los escucha, que en este caso es el terapeuta, permite que aquellos eventos y vivencias que antes eran atemorizantes, angustiantes o generadores de incertidumbre y caos, cada vez lo sean menos. Se vuelven más seguros, más autónomos y capaces de entender y explicar la realidad.

En ese sentido, y aunado a la situación actual de contingencia sanitaria que existe derivada de la propagación del COVID-19, es fundamental tomar las medidas sanitarias recomendadas para mantener estable la salud física pero también la salud emocional de niñas, niños y adolescentes. Existen diversos estudios e investigaciones del efecto positivo que la psicoterapia y la atención psicológica tienen en la salud mental infantil y adolescente durante las crisis humanitarias, sanitarias, emergencias y conflictos sociales.

La OMS ha emitido una serie de recomendaciones para atender con niñas, niños y adolescentes durante el brote de COVID-19, con la finalidad de mantenernos al pendiente de ellos, de sus necesidades y de sus sentimientos al respecto:

  • Los niños pueden responder al estrés de diversas formas, por ejemplo, mostrándose más dependientes, preocupados, enfadados o agitados, encerrándose en sí mismos o mojando la cama.
  • Muéstrese comprensivo ante las reacciones de su hijo, escuche sus preocupaciones y ofrézcale más amor y atención.
  • Los niños necesitan el amor y la atención de los adultos en los momentos difíciles.
  • Acuérdese de escuchar a sus hijos, hablarles con amabilidad y tranquilizarles.
  • Cuando sea posible, organice momentos de juego y relajación con su hijo.
  • En la medida de lo posible, trate de mantener a los niños cerca de sus padres y familia y evite separarlos de las personas que se encargan de su cuidado.
  • Mantenga las rutinas y los horarios habituales en la medida de lo posible, o ayude a crear otros diferentes en el entorno nuevo, en particular actividades escolares y de aprendizaje.
  • Explique lo que ha pasado y cuál es la situación actual y dé a los niños información clara sobre cómo pueden reducir los riesgos de contraer la enfermedad; utilice palabras que puedan entender en función de su edad.
  • Facilite también información sobre situaciones hipotéticas (por ejemplo, un miembro de la familia y/o el niño empiezan a encontrarse mal y tienen que ir al hospital durante un tiempo para que los médicos puedan ayudarles a recuperarse).

Si alguno de sus hijos actualmente se encuentra en un proceso terapéutico, es importante que éste continúe en las condiciones más estables posibles; recuerde que antes de la contingencia su hijo o hija presentaba dificultades personales que es importante continuar atendiendo. El cambio o suspensión drástica de actividades, el aislamiento y la falta de espacios de contención, pueden incrementar o generar la aparición de síntomas como ansiedad, angustia, miedos, fobias, irritabilidad, temores de separación, en otros. Por ello es importante mantener a la par, y en igualdad de condiciones, los cuidados de la salud física y la salud mental.

Mantener una comunicación cercana y estrecha con el terapeuta de su hijo o hija o incluso con su propio terapeuta es primordial en estos momentos. Exprésele sus dudas o temores, para que juntos encuentren una solución y puedan mantener un entorno cercano y de cuidado en el proceso terapéutico que, a fin de cuentas, es una de las finalidades del tratamiento.  Desde hace varios años los terapeutas contamos con diversas herramientas para llevar a cabo tratamientos exitosos a larga distancia por medios digitales con nuestros pacientes. Estas herramientas también han sido usadas con niños de ciertas edades y con adolescentes que por diferentes circunstancias no pueden asistir de manera presencial a sus sesiones (enfermedades, viajes, vacaciones, horarios, distancia, migración, etc.).

En momentos como el que vivimos actualmente, estas herramientas se ponen a disposición de los pacientes como una alternativa para mantener la continuidad de sus tratamientos o brindar espacios de contención emocional a personas que requieran iniciar un proceso a partir del movimiento emocional que situaciones  críticas como la actual pueden generar.

Esperamos este artículo haya sido de tu agrado y te invitamos a compartirlo con aquellos que lo puedan necesitar. Recuerda que Psicomérida somos una clínica en Mérida, Yucatán orientada a promover el desarrollo humano, salud mental y bienestar emocional de niños, adolescentes y adultos a través de procesos de terapia psicológica, terapia de pareja, psicoterapia infantil. Si tienes alguna duda o requieres mayor información puedes contactarnos al 195-08-91, con gusto te orientaremos.

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