Compañeros del siglo XXI

Actualmente la tecnología ocupa gran parte de nuestro día. Estamos inmersos en una era que se ha vuelto dependiente de ella: uso de redes sociales, llamadas, mensajes, apps, video llamadas, juegos, etc; son parte ya de nuestra rutina diaria. Y si bien es cierto que nos ha aportado muchas ventajas y es una herramienta muy útil también es importante tener en cuenta el daño que puede causar en nosotros y aún más importante, el daño hacia los niños.

Según la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH, 2016) se estima que en México ocho de cada 10 niños utiliza los dispositivos en la población de seis a 11 años, y nueve de cada 10 en los adolescentes de 12 a 17 años y son cifras que van en aumento año tras año.

Los niños están accediendo a internet a edades cada vez más tempranas y algunas de esas razones son la falta de supervisión en casa, la accesibilidad de estos aparatos y la diversa gama de juegos, programas o actividades que proporcionan. Incluso los bebés pasan delante de las pantallas unas dos horas al día a pesar de que los médicos recomiendan que los niños menores de dos años no estén delante de los aparatos electrónicos.

¿De qué depende que sea beneficiosa o perjudicial para nuestra salud?

Del tiempo de uso y de la manera de utilizarla. Si para un adulto es difícil controlar las horas diarias que le dedica al celular, para un niño es aún más difícil por todos los beneficios inmediatos que le produce (entretenimiento, estimulación visual y auditiva, etc.) y porque aún no es capaz de medir las consecuencias ni de autorregular sus propias conductas, todavía depende del adulto quien debe ser el encargado de establecerle límites y horarios dentro de una rutina saludable.

No se trata de juzgar el uso de la tecnología como bueno o malo pero el reto está en encontrar la forma de ayudar a los niños a que se beneficien de las herramientas de alta tecnología al mismo tiempo que juegan y aprenden sin que las tecnologías se apoderen de sus vidas.

Para la terapia infantil es parte importante trabajar con los padres del niño o adolescente y muchas veces se les orienta en el tema de la disciplina y de la estructura o rutina que son necesarias para el sano desarrollo del paciente.

En consulta, con frecuencia escucho decir a los padres una frase como esta: “mi hijo (a) es muy berrinchudo (a), no obedece, todo el día está con el celular y no quiere hacer nada en la casa”. Externan mucha preocupación por ciertas conductas de sus hijos como desobediencia, temores, agresividad, lenguaje con groserías, problemas para dormir, inquietud, impaciencia, problemas para socializar y falta de creatividad pero también mencionan que sus hijos no tienen una rutina establecida o que gran parte de ella es mirar caricaturas, jugar con videojuegos o usar la Tablet después de llegar de la escuela y durante toda la tarde y esta es gran parte de la razón de aquellas conductas.

¿Por qué es una buena idea limitar el acceso de los niños a los teléfonos inteligentes, tabletas, computadoras o televisión?

Porque aumenta el riesgo de obesidad infantil, estimula en exceso el desarrollo cerebral, afecta el desarrollo de las funciones ejecutivas y el aprendizaje, a la vez que puede generar déficits de atención, retrasos en el desarrollo cognitivo y un aumento de la falta de autocontrol e impulsividad, pueden provocar trastornos en el sueño, fomenta el desarrollo de trastornos mentales, es decir, una exposición excesiva puede aumentar el riesgo de depresión y ansiedad infantil, así como de déficit de atención, trastorno bipolar y problemas de conducta, puede generar adicción y aislamiento social, incrementa el riesgo de exposición a radiaciones, estimula las conductas agresivas en la infancia y disminuye la empatía. También repercute en tener una imaginación limitada y un bajo rendimiento académico.

El uso inadecuado y excesivo del uso de la tecnología trae consecuencias graves para el desarrollo emocional, cognitivo y hasta físico por eso se recomienda siempre estar pendiente de lo que miran los niños y limitar el número de horas de uso de cualquier dispositivo al que tengan alcance.

Estas son algunas sugerencias para regular el uso de cualquier aparato electrónico (televisión, celular, Tablet, computadora) en los niños

  1. Limita el tiempo de uso. Se recomienda que los niños menores de 2 años no tengan contacto alguno con los aparatos electrónicos y que los pequeños de 3 a 5 años solo deberían usarlos una hora al día, si acaso. Los pequeños de entre 6 y 12 años deberían tener acceso solo 2 horas diarias.
  2. Ofrécele actividades alternativas. Demuéstrale al niño que para divertirse no necesita el celular: organiza juegos en casa, dale un cuento, motívalo para que te ayude con las tareas de la casa, hagan competencias, platica con él y planifica actividades con sus amigos.
  3. Hagan actividades al aire libre. Se trata de ofrecerle al niño actividades alternativas que le hagan olvidarse de la tele o la Tablet y que a la vez le aporte varios beneficios para su salud.

Esperamos este artículo haya sido de tu agrado y te invitamos a compartirlo con aquellos que lo puedan necesitar. Recuerda que Psicomérida somos una clínica en Mérida, Yucatán orientada a promover el desarrollo humano, salud mental y bienestar emocional de niños, adolescentes y adultos a través de procesos de terapia psicológica, terapia de pareja, psicoterapia infantil. Si tienes alguna duda o requieres mayor información puedes contactarnos al 195-08-91, con gusto te orientaremos.

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