Mi hijo(a) se muerde las uñas… ¿Qué hago?

El hábito de morderse las uñas –Onicofagia- puede considerarse como una conducta ansiosa que es repetitiva y enfocada hacia el cuerpo (Como también lo son el morderse el labio, jalarse o arrancarse el cabello o las pestañas, etc.) y suelen ser comportamientos estimulantes que tienden a reducir la ansiedad. Un artículo del Journal of Dermatological Treatment (2017) refiere que afecta al 20-30% de la población y a todos los grupos de edad. Es bastante frecuente recibir a niños y niñas en Psicoterapia Infantil con este tipo de síntomas; la mayoría de las veces, son debidas a algún factor estresante presente en la dinámica del paciente.

Boy in orange shirt nerviously bites nails over dark background

Por esta razón, antes de entrar en materia, considero importante mencionarles que es de SUMA IMPORTANCIA mirar dentro del núcleo más cercano del niño o niña (la familia) y observar si hay alguna situación estresante que esté detonando la conducta. Aunque el morderse las uñas es un hábito que puede perderse, es necesario saber que, si los estresores siguen ocurriendo, la tarea de perder el hábito se vuelve muy complicada para el infante.

Cuando recibo a algún pequeño o pequeña en Psicoterapia con este motivo de consulta, mi primera pregunta hacia mamá y/o papá es “¿Alguno de ustedes está pasando por un momento de ansiedad, preocupación o estrés?”. La respuesta a la pregunta, frecuentemente es un “Sí”. Cuando los adultos cercanos al niño o niña se encuentran presentando algún cuadro de ansiedad, es muy probable que el niño(a) lo detecte y, por tanto, también sienta ansiedad. Aunque el pequeño(a) no sepa exactamente qué le causa ansiedad, puede interpretarlo de la siguiente manera: “Si mi mamá o papá, quien es mi figura de protección y seguridad se siente así, quiere decir que algo no anda bien y hay que preocuparse”, insisto, aunque el niño o niña no sepa exactamente por qué. Entonces, podríamos decir que el primer paso para ayudar a tu hijo o hija con su ansiedad es lidiar con tu propia ansiedad (pero ampliaremos este punto al final de este artículo).

En otro tipo de situaciones, el síntoma de morderse las uñas puede venir de estresores muy específicos que hay que modificar o manejar de maneras adecuadas, entonces se vuelve importante observar dentro del ambiente qué está pasando. Algunas preguntas convenientes para hacerse son: ¿Hay discusiones frecuentes entre miembros de la familia?, ¿El niño o niña es suficientemente querido(a) y se le demuestra?, ¿Ha ocurrido algún cambio drástico en la vida del niño/a?, ¿Mamá y/o papá son inconsistentes en sus promesas, reglas o consecuencias?

¿Por qué ocurre esto?

Un niño o niña con ansiedad, por lo general tiene alguna preocupación o una necesidad que no se le ha cubierto (en algunas ocasiones, no es consciente de ello) y, por lo tanto, siente tensión en el cuerpo. Entonces, la conducta repetitiva (como el morderse las uñas) le brinda un alivio temporal y además funge como una distracción de aquello que le preocupa. Podríamos decir, que de algún modo el morderse las uñas se vuelve un mecanismo que le ayuda a amortiguar esas sensaciones desagradables. Por esa razón, es indispensable NO juzgar ni regañar al niño o niña que se muerde las uñas.

También es importante saber que nuestro cerebro tiene una tendencia orgánica a completar lo que inicia, entonces esta situación “Ansiedad à Necesidad à Tensión à Morderse las uñas à Alivio” al ser repetitiva, se convierte en un CICLO. Cuando la conducta se realiza en demasía, el infringirse dolor le brinda a quien la realiza un “subidón” de adrenalina que les hace sentir bien y que además disminuye la capacidad de sentir dolor.

Entonces, ¿Cómo apoyarle?…

  • Hazte cargo de tu propia ansiedad.

Los niños y niñas realizan muchas conductas como reflejo de las conductas de sus cuidadores. Entonces, si te encuentras en una situación de estrés o ansiedad, es necesario atenderla. Por supuesto cada situación es distinta, pero te puedo dejar un ejemplo: Si el trabajo te provoca mucho estrés y al llegar a casa sientes que explotas, una posibilidad (que es necesario hablar con la pareja o quien cuida al niño(a) antes de tu llegada) es quedarte fuera de la casa unos 15 minutos para relajarte, respirar profundamente, jugar con la mascota, etc. Sin embargo, si sientes que la situación de ansiedad o estrés te sobrepasa de diversas maneras, entonces es recomendable buscar la ayuda de un profesional para que te apoye con herramientas o estrategias específicas para manejar esas emociones.

  • Evita presionar a tu hijo o hija para que cambie la conducta.

Sentir presión, puede hacerle sentir peor (y probablemente, le agregue más ansiedad al asunto). Otro modo de presión puede ser a través de nuestros juicios o comentarios sobre ello, entonces evita frases como las siguientes: “Está mal lo que haces”, “No entiendo por qué lo haces”, “Es muy sucio lo que haces”, etc.

  • Ayúdale a que tome conciencia de su conducta.

Ayúdale a identificar en qué momentos, situaciones o lugares comienza a morderse las uñas. Todo esto debe ocurrir en un diálogo tranquilo y natural. Puedes pedirle primero que lo haga frente a ti, preguntarle qué sentía antes de hacerlo, qué siente al momento de hacerlo y qué siente después de hacerlo (es decir, qué siente al completar el ciclo del que hablamos al inicio). Trata de buscar el detonador de la conducta para trabajarlo.

  • Háblale sobre la ansiedad y dale respaldo emocional.

Una manera de hacer esto es platicar que a veces cuando nos sentimos nerviosos, nuestro cuerpo busca maneras de quitarse esos nervios, una de ellas es morderse las uñas. También es necesario decirle que “a veces nos podemos sentir así y no tiene nada de malo” o “Nuestro cuerpo es muy inteligente, detecta cuando algo nos desagrada o incomoda, entonces sentirse así es señal de que tu cuerpo funciona bien pues nos está dando un aviso”. Otra manera de darle respaldo emocional es compartirle en qué momentos te has sentido ansioso(a) ya sea siendo adulto o en algún momento de tu infancia.

  • Bríndale alternativas a la conducta.

Cuando sienta ansiedad, decirle que se imagine que tiene un limón en cada mano, que cierre los ojos y se imagine cómo los exprime hasta sacarles todo el jugo y relaje -Repetir varias veces-. También podemos darle algún objeto que pueda “exprimir” o “apretar” con las manos como una pelota anti-estrés, plastilina o slime (Pueden mirar cómo hacerlo aquí: https://www.youtube.com/watch?v=-KPM-W12nvs ). Otra opción es realizar junto con él o ella respiraciones profundas imaginando que al inhalar está “oliendo una flor” y al exhalar está “soplando una vela”.

A la par, podemos acordar con el peque ponerle “curitas” en los dedos -de preferencia usar las que vienen decoradas y que él o ella elija su favorita- como recordatorio para probar hacer algo diferente cuando sienta ganas de morderse las uñas. Es importante hacer de esta experiencia algo lúdico y divertido para que tu niño o niña se sienta motivado a intentarlo.

Recuerda…

  • Si los estresores no se modifican, el hábito se vuelve difícil de cambiar inclusive usando todas las técnicas que conozcamos.
  • Es importante tener presente el ciclo del que hablamos al inicio: Necesitamos entenderlo para trabajarlo y considerar que no podemos solo frenarlo de golpe.
  • Tenle paciencia a tu peque: Puede ser que alguna técnica le funcione más que otra, es normal. Lo importante es la perseverancia e intentar las veces que sean necesarias.
  • Brindarle amor y seguridad a tu peque es otro modo de que él o ella se sientan seguros y, por lo tanto, menos ansiosos. Dale tiempo para crear/fortalecer su vínculo contigo.
  • Monitorea el síntoma de morderse las uñas: Si observas que éste empeora (llegando a lastimarse o sangrar) y/o aparecen otros comportamientos como jalarse el cabello o pestañas, cambios en sus patrones alimenticios o de sueño, cambios en su estado de ánimo… entonces es recomendable buscar atención profesional.

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