“Mi Problema es que soy muy Inseguro(a)”: La Inseguridad

La inseguridad es muy probablemente de los calificativos más utilizado para describirse a uno mismo(a), tanto en las sesiones de terapia como fuera de ellas. He escuchado muchas veces como el atribuirse dicha característica parece ser el origen o explicación de muchos conflictos y problemas en la vida cotidiana, pero a qué nos referimos con “inseguridad”, me pareció pertinente establecer una serie de reflexiones sobre ello en el siguiente artículo.

La Inseguridad como una Actitud

En general, la idea de ser inseguro se asocia con la falta de confianza general o específica en uno mismo(a), así como con miedos, temores, angustias o emociones/sentimientos limitantes y por ende en conductas de evitación y de evasión de las confrontaciones, por lo tanto, podríamos decir que la inseguridad es una actitud con componentes tanto cognitivos, como emocionales y conductuales, así como relacionales, más que una característica simple de nosotros(as) o de nuestra personalidad.

Todos(as) hemos adquirido y desarrollado información sobre nosotros(as) mismos(as), ya sea por nuestros propios procesos de razonamiento o porque nuestro medio nos lo ha reflejado; se habla del autoconcepto como el conocimiento y perspectiva que tenemos sobre nosotros mismos(as), este autoconcepto es bastante complejo, no se remite a una lista de características o calificativos generales, sino a un conocimiento bastante profundo de nosotros(as) mismos, podemos decir que un autoconcepto pobre o distorsionado establece en gran medida esta actitud de inseguridad.

Las emociones y sentimientos como el temor y la angustia serían el componente afectivo de esta actitud; a veces los miedos surgen ante situaciones reales y específicas, por ejemplo entablar una conversación con alguien o enfrentar alguna situación adversa y en otras ocasiones surge de procesos de pensamiento internos, entre ellos las autodescalificaciones, las autocríticas severas, el autorechazo, pensamientos catastróficos, etc.

Finalmente las conductas evasivas o evitativas son el resultado lógico de los dos componentes anteriores; estas conductas se convierten en la forma de relacionarse con el mundo o con cualquier aspecto que se considere amenazante y si bien proporcionan cierto alivio y estabilidad en importante proporción, también representan limitaciones dolorosas y frustrantes para las personas; un ejemplo de ello sería el no pedir un aumento en el trabajo aún cuando siento que me lo merezco, o la falta de límites en las relaciones interpersonales.

La Inseguridad puede ser Funcional

Es importante recalcar que nadie desarrolla un 100% de seguridad y tampoco un 0% de inseguridad, asumir que eso fuese posible sería pensar en la posibilidad de la perfección y de lo absoluto, lo cual es totalmente ajeno a la naturaleza humana. Esto quiere decir que ciertas actitudes inseguras pueden cumplir alguna función ya sea de supervivencia, de sentido de trascendencia, etc.

Podríamos hablar de cierta inseguridad funcional como aquella que parte de una autopercepción realista de las limitaciones personales pero también de los recursos y fortalezas de uno(a) mismo(a). En este sentido la inseguridad generada a partir de ésta equilibrada autopercepción implicaría temores y miedos en una dimensión adecuada a las situaciones estimulo (amenazantes) y por ende las conductas de evitación serían más protectoras de la integridad psíquica y física que limitantes, esta noción de inseguridad funcional es la que estimulamos en los procesos terapéuticos.

Estimulando la Seguridad Personal

Promover la seguridad personal es otra estrategia para equilibrar esta autopercepción y respuesta funcional que mencionamos en el párrafo anterior. Algunas sugerencias pueden ser:

1.- Profundizar en la comprensión de uno mismo puede generar cierto temor, sin embargo al menos en mi experiencia las personas suelen encontrar características más positivas y adaptativas que negativas y dolorosas, los procesos de terapia -entre otros- son espacios seguros para realizar dicha tarea, se trata de gestionar un mejor autoconocimiento.

2.- La aceptación y canalización de las emociones como el miedo son también recursos para promover esta seguridad. Hablar del miedo y comprenderlo es una forma de aceptarlo más fácilmente y usarlo con propósitos de crecimiento y autoaceptación es un mecanismo para canalizarlo.

3.- Establecer aproximaciones sucesivas para el afrontamiento de las situaciones ante las que se experimenta el temor limitante es el componente conductual, aprender e integrar las experiencias en las que poco a poco enfrentamos aquello que nos atemoriza o nos genera miedo constituyen experiencias significativas de aprendizaje que pueden ayudar a consolidar la seguridad en uno(a) mismo(a).

La Invitación…

La reflexión final de este artículo es más bien una invitación a detener la autocrítica por sentirse inseguro(a), por tener miedo o por no confiar lo suficiente en uno(a) mismo(a),  a detener los  juicios o autojuicios y estigmatizar un proceso humano.

La invitación también es a conocerse mejor, a aproximarse a la comprensión de nuestra propia historia y a atreverse a descubrir en uno mismo las maravillas de nuestra humanidad con todos sus claroscuros. Me parece también importante aceptar nuestros miedos y aprender a utilizarlos para protegernos y cuidarnos a nosotros(as) mismos(as).

Por último, trabajar por desarrollar nuestra inseguridad funcional es un compromiso de crecimiento personal y en definitiva representará para todos un incremento del bienestar emocional y de la salud mental.

Espero este artículo haya sido de su agrado y utilidad, si es así ayúdanos a difundirlo, su amigo y psicólogo Miguel.

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