El Duelo: un Mecanismo Humano y Necesario.

“…Los demás dicen que ya no debería sentirme así, que ya pasó suficiente tiempo, y que debería haber superado esta situación, la verdad es que me resulta difícil entenderlos, pero también me resulta difícil entender por qué me sigo sintiendo triste. Mi relación terminó hace 6 meses, y lo único que puedo pensar, es que nunca nadie va a volver a amarme, ya no puedo hablar de esto con mis amigos, porque noto en sus caras el hartazgo, y ha habido ocasiones en las que prefiero no salir con ellos, para no incomodarlos, dicen que siempre hablo de lo mismo y no quiero que se cansen de mí”

La reacción natural que enfrentamos ante la pérdida de una persona amada o algo significativo en nuestras vidas innegable y necesariamente es un duelo. Pero, ¿Cuánto tiempo dura? ¿Por qué esto duele tanto? ¿Cuánto debe doler? Estas son algunas de las preguntas más comunes que surgen a lo largo de este proceso, junto con síntomas que nos pueden resultar muy alarmantes, incomodos o incluso incomprensibles como; falta de interés en el mundo exterior, aislamiento, una aparente pérdida de la capacidad de amar, sentimientos de culpa, auto reproches, entre otros. En la realidad, los motivos y la intensidad de los duelos pueden ser muy variados, podemos enfrentar un duelo, por el cambio de residencia, la pérdida del trabajo, una enfermedad, haber atravesado una cirugía, reprobar un examen, la muerte de una mascota, la perdida de una pareja, la muerte de un ser querido.

A pesar de que el duelo es un proceso normal y cumple funciones importantes en la salud mental, es muy difícil poder entender los beneficios del mismo, sobre todo en una cultura en la que se nos exige estar a la alza en todo momento, y para la que escuchar a una persona en una etapa de tristeza y decaimiento puede ser alarmante y poco tolerable.

…Últimamente no me he sentido bien, por las mañanas no encuentro motivación para despertar, he perdido el apetito, despierto y no le encuentro sentido a la vida. La semana pasada, se lo comenté a uno de mis hijos, y me llevó al psiquiatra, me recetaron unas pastillas, las estoy tomando, pero me sigo sintiendo mal, y por eso estoy hoy en terapia… verá, mi esposa falleció hace un mes, estuvimos casados 40 años…

En definitiva nos puede parecer alarmante que alguien exprese no encontrar sentido a la vida, pero si entendemos el contexto alrededor del cual se expresa este sentir, podemos entender que es algo transitorio y que obedece de manera natural a la pérdida de algo. Invalidar el duelo de una persona, puede ser contraproducente para el sano afrontamiento del mismo. Es importante entender que la sensación de pérdida y el dolor que se experimenta es distinto en cada persona, aunque se atraviese la misma situación o una muy similar.

            …Esta semana ha sido la peor de todas, ya no tengo dolor, y las medicinas ya no causan efectos secundarios, he estado comiendo bien, pero no logro asimilar, lo que ha pasado, todos me dicen que debería dar gracias a Dios, que soy muy afortunado, no todos consiguen un donador de órganos tan rápido… pero en verdad no logro sentirme bien, siento mucha tristeza, y enojo, pero a la vez me siento una mala persona por no poder dar gracias a Dios…

Durante el proceso de terapia, nos resulta reconfortante ser escuchados y acompañados en nuestro dolor, y ante las preguntas que regularmente nos podemos plantear es siempre importante considerar lo siguiente:

  1. ¿Cuánto tiempo va a durar? En realidad no existe una fórmula o un tiempo específico para superar un duelo, normalmente los duelos duran lo que tengan que durar. Aunque un duelo muy prolongado y sin atención puede derivar en algo más severo.
  2. ¿Por qué me duele tanto? ¿Cuánto debe doler? La intensidad del dolor que se experimenta durante el duelo, va de la mano con el amor y el apego que teníamos con aquello que se está perdiendo, por lo tanto, el duelo, dolerá lo que tenga que doler.

Estas respuestas pueden parecer desesperanzadoras, sin embargo es importante que a pesar de lo incómodo y doloroso que pueda resultar, logremos entender la función del duelo. El primer punto es enfrentar una realidad en la que la persona que amamos, o la situación que tanto nos satisface ya no existe, al menos no en el plano físico, pero hay siempre una estela en nuestra memoria de lo que es a pesar de que se ha ido, esta realidad puede resultar intolerable en la mayoría de los casos. La pregunta central sería  ahora… ¿En dónde pongo todo este amor? Debería ser fácil, dado que la persona o la situación ya no existe. Sin embargo recordemos que aún existe un rastro en nuestra memoria, por eso resulta difícil renunciar al amor que sentimos.

Siento como si algo en mi estuviera muerto, una parte de mí se está marchitando, como si el amor que existía en mi relación fuera todo el amor que había y ya no hay, nunca pensé que terminar esta relación fuera tan difícil…

La función principal del duelo, se realiza cuando logramos entender que el amor depositado en aquello que se ha perdido, aún existe, ya que no pertenece al objeto, persona o situación en la que se depositó. Sino a quién lo depositó, también nos permite entender parte por parte, aquello que amamos, y el dolor experimentado abre la posibilidad elegir, qué queremos conservar de aquello que se amó y que es necesario soltar, para poder avanzar.

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