¿Por qué siempre me pasa lo mismo?

Es una de las preguntas que escucho con más frecuencia en la sala de psicoterapia. Incontables veces nos encontramos inmersos en situaciones que nos parecen familiares, que la historia se repite o que incluso nos dejan la sensación de que estamos en un lugar en el que ya hemos estado antes, pudiendo ocurrirnos en cualquiera de nuestras relaciones; sentimentales, familiares, laborales o de amistad. “Todos los hombres o mujeres son iguales” …. “mis relaciones siempre terminan igual” … “todos siempre se aprovechan de mi” … “siempre doy todo y no lo valoran” … “al final, todas mis parejas me han engañado”, etc. Ante esto, nos posicionamos muchas veces como víctimas de las circunstancias o de las personas con las que nos relacionamos, y atribuimos que esto ocurre por la inestabilidad o falta de empatía de los demás.

A lo largo de mi carrera como terapeuta, me he dado cuenta de tres posturas en las que se sitúan mayormente mis pacientes:

¿Por qué siempre me pasa esto?
¿será que yo escojo o atraigo estas situaciones/personas?
¿Será que yo vuelvo a las personas así?

En la primera postura, se atribuye la situación a causas externas, e inclusive a fuerzas sobrenaturales como el destino o la suerte; y no se piensa en el papel que se desempeña y en la responsabilidad que este conlleva. Para tomar conciencia sobre lo que se hace o se deja de hacer que lleva a repetir las mismas situaciones, es importante hacer ejercicios de introspección, sin el afán de generar culpa, sino para poder observar como nuestra participación influye en cada situación que acontece en nuestra vida. En el proceso de psicoterapia, me gusta acompañar a mis pacientes y hacer un recorrido por diversas situaciones que han atravesado, para identificar algunas similitudes o actitudes que se han repetido y así, poder entender el papel que han jugado en cada una de ellas.

La segunda y tercera postura, tienen un grado de cognición diferente, ya que se concientiza la participación, la cual se encuentra aunada a la culpa; he escuchado gente que se cuestiona el… ¿por qué siempre termino haciendo o eligiendo cosas que me hacen daño? ¿por qué siempre termino alejando a la gente de mi vida?… en un proceso psicoterapéutico, más que enfocarnos en la culpa o en el desagrado que se puede sentir, me gusta que nos centremos en entender por qué en esos momentos específicos de la vida actuar de esa forma fue necesario; y así, poder comprender como esas decisiones nos ayudan a mantener a salvo algunos aspectos de nosotros mismos que consideramos vulnerables y que debemos proteger a toda costa, para que una vez con plena conciencia de esto, podamos generar a lo largo de la terapia, estrategias nuevas y formas diferentes de relacionarnos, que no nos vulneren, pero que tampoco impliquen un costo tan elevado, como estar atrapado en un espiral de situaciones que se repiten una y otra vez.

Espero esta reflexión haya sido de su agrado, no olviden comentar y hacernos sugerencias de las temáticas que deseen que abordemos en el futuro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Deseo Información
!Ahorra tiempo y agenda en linea! 📱

No te vayas con alguna duda, envianos un mensaje y con gusto te apoyamos. ¡Estamos para ayudarte!

Abrir chat