Soy Feliz? Se puede Medir la Felicidad?

Ser feliz parece ser actualmente una consigna generalizada para todas las personas sin importar sus características, valores, situaciones de vida, etc. Pareciese que lo más importante a lo cual aspirar es “ser feliz”, de hecho existen frases que socialmente representan demandas o autodemandas que determinan en gran parte  nuestro estado de ánimo: “venimos al mundo para ser felices” es una de ellas, sin embargo tiene infinidad de variantes.

En lo personal y lo profesional, me gusta mucho la idea de que ser felices es una tarea o una meta que alcanzar, sin embargo ningún estado emocional o sentimiento es estático y la vida de cualquiera es tan compleja  que implica cambios, prácticamente todo el tiempo. Por otro lado, me parece que todos tenemos formas muy distintas de vivir la felicidad; me gusta mucho escuchar de los niños y niñas explicaciones tan sencillas como que la felicidad es saborear la comida de mamá o de la abuela, o sentir chistoso en la panza porque irá al cine a ver alguna película con su papá, estos discursos son sencillos pero parecen entender la esencia de lo que significa ser feliz.

Tomando en cuenta lo previo, puedo recordar a muchas personas (incluyéndome por supuesto) hablar en terapia sobre esa falta de felicidad en sus vidas, a la vez que hablan de experiencias agradables y significativas, de aprendizaje y afecto; pareciese que estas experiencias  no son suficientes y que ser felices es algo más complejo que implica perfección y metas realizadas en su totalidad.

En Terapia he preguntado muchas veces directamente: “¿Qué necesitas para ser feliz?” y suelo escuchar una respuesta estándar: “tener salud, estabilidad económica, una pareja/familia, realizarme como persona, viajar, etc”; no dudo que cada uno de esos aspectos brinde gran satisfacción, pero me preocupa pensar que la felicidad sea el resultado de obtener al 100% todo eso.

La Medición de la Felicidad

Mencionaba Cristophe André en su Abecedario de Psicología Positiva, que existen dos maneras de evaluar o medir la felicidad y las emociones positivas que llevan asociadas; una de ellas es preguntar directamente con cuestionarios, basándonos en la intensidad de las emociones relacionadas. Esta forma puede ser  fiable y lógica, sin embargo tiene el inconveniente de que esta recopilación de datos se hace al momento (“¿eres feliz ahora?”, sin embargo si consideramos  un período de tiempo más largo, nuestra memoria puede fallar y olvidar o deformar el contexto emocional del momento en que contestemos tal cuestionario, pudiendo generar así una percepción de ausencia de felicidad solo por nuestro estado de ánimo presente. En mi opinión la felicidad es más una historia de vida que un sentimiento o emoción en el momento presente.

Otra forma más compleja consiste en elaborar “muestrarios de experiencias” o sondeos emocionales,  es decir anotar aleatoriamente varias veces al día el estado emocional, la actividad que se está realizando y el grado de atención implicado en dicha actividad (Particularmente recomiendo esta actividad como un ejercicio de conciencia con el propósito de reforzar sentimientos positivos).

Al observar los resultados se ha descubierto que ciertas actividades que no proporcionan necesariamente mucho placer al momento del registro, pueden adquirir un sentido más significativo posteriormente e inclusive podemos tender a embellecer el recuerdo de ese momento. Por otro lado si nos enfocamos en actividades que en teoría son agradables, existe la posibilidad de que pierdan su capacidad de hacernos sentir emociones positivas si no hay un ejercicio de consciencia plena.

De hecho, las investigaciones recientes revelan una correlación entre la plena conciencia y el bienestar subjetivo, de modo que un entrenamiento en meditación de unas cuantas semanas modifica la actividad eléctrica del cerebro bajo la forma de un aumento de las emociones positivas en le electroencefalografía correspondiente (Davidson, et. Al. 2003), en otra ocasión escribiré más a profundidad sobre la consciencia plena y las investigaciones recientes en Psicología Positiva.

Y para qué medirla?

Me parece que medir la felicidad no debe perseguir el propósito de corroborar si somos o no felices, creo que si estuviésemos satisfechos no tendríamos la necesidad de medirla; por otro lado creo que medir la felicidad puede ser muy útil en dos sentidos: el primero, para permitirnos “voltear a ver” las experiencias de vida agradables y positivas sin calificarlas según su relevancia social, pensar sencillo (más no simple) es una forma de visibilizar los aspectos más positivos de nuestra vida.

El segundo es para reconocer lo irreal de una vida 100% libre de sentimientos y emociones diferentes a la felicidad; de hecho un recurso necesario para la experiencia de la felicidad es el aceptar lo efímero de los momentos alegres; pensemos que si la felicidad fuese una experiencia constante el 100% del tiempo, simplemente no sería tan especial y preciada. Sentir felicidad requiere aceptar y entender los momentos no felices.

Quisiera cerrar este artículo – reflexión con una frase de André, esperando haya sido de su interés y agrado, honestamente me genera mucha satisfacción cuando alguien me hace saber que ha leído algo de lo que he escrito, siempre su tiempo y confianza serán de los regalos más preciados en mi ejercicio profesional, les invito también a dejar sus comentarios al final del artículo, realmente son muy valiosos.

He aquí la frase:

“No tengas miedo de ser feliz. No te preocupes y no quieras saber si tu felicidad cesará un día, lo hará, pero no te desesperes, regresará, seguro. Más bien saborea cada instante de tu vida, Sonríe y hazlo lo mejor que puedas y sobre todo, no te olvides de ser feliz”

7 Comments

  1. Sandi Masutier dice:

    Tus comentarios y reflexiones son un gran refuerzo para el ejercicio del autoconocimiento personal. Excelente material Miguel. Felicidades!

  2. Grace dice:

    Excelente artículo doc. Era de esas personas que responden vagamente que la felicidad es querer alcanzarlo todo, y gracias a mis experiencias y a mi terapia contigo he aprendido a ver lo bueno de casa cosa y disfrutar de lo que la vida me da. Siempre les digo a mis amigos y familia: No importa que tan mal haya sido tu día, si tienes un lugar a donde llegar, y alguien que te espera en casa, entonces todo lo demás se puede resolver. Lo recuerdo siempre que llego estresada del trabajo por ejemplo. ¡Muchos saludos!

  3. Patty dice:

    Desgraciadamente la publicidad comercial y los medios de entretenimiento con sus novelas, películas, series, etc. plantean a esa necesidad de alcanzar una vida perfecta para ser feliz. Y me encanta lo que comentas en tu articulo porque si conscientemente hiciéramos pausas en nuestro día a día para preguntarnos como nos sentimos, nos daríamos cuenta de que la mayor parte del tiempo estamos bien, estamos tranquilos y contentos sin embargo le damos mas importancia a las emociones negativas haciéndonos creer erróneamente que nuestra vida es terrible. Y además pretender aspirar a la felicidad eterna es irreal y hasta cierto punto quizá no sea lo mejor para la salud mental ya que es en las dificultades es donde tenemos oportunidad de madurar, aprender y evolucionar. Excelente artículo! Gracias!

  4. Rogerio Ortega dice:

    Excelente Miguel un fuerte abrazo y saludos.

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