“Discutimos por Todo” – 5 Pasos para afrontar las Discusiones Generalizadas

Muchas parejas solicitan una terapia porque se pelean “por todo”, o por casi todo en su día a día. Usualmente, antes de solicitar un apoyo terapéutico, han mantenido esta dinámica de discusiones y pleitos constantes durante algún tiempo, a veces semanas o incluso meses.

No está de más decir que la aparición de estas discusiones constantes implica un desgaste alto y cierta tensión que puede mantener a la pareja en estados de frustración y enojo pero a la vez de hartazgo y cansancio.

Las cosas simples de la vida cotidiana parecen enormes dificultades para la vida en pareja; decisiones como qué película elegir en el cine, dónde pasarán el fin de semana, quién llevará a los hijos al parque, entre otras cosas, son riesgos potenciales de entrar en discusiones muy desgastantes y dolorosas.

Usualmente, la intención de acudir a terapia de pareja con esta dificultad es: “queremos dejar de pelear por todo, pero no sabemos cómo”; esta percepción es compartida por lo general; sin embargo cuando en sesión se comienza a hablar específicamente de esos problemas cotidianos, surgen las verdaderas dificultades de la pareja; se encuentran tan desgastados, insatisfechos, alejados y ajenos a la vida emocional del otro que hasta les es difícil visibilizar la relación misma.

Sin embargo, ninguna pareja llega a esa situación de la noche a la mañana, muchas veces detrás de este síntoma relacional encontramos largas y/o intensas historias de dolor y decepción en la relación misma, historias que generaron en su momento un distanciamiento importante que en muchas ocasiones no fue vislumbrado ni resuelto por la pareja.

Con el propósito de hacer de este pequeño artículo una reflexión útil, aquí te dejo 6 aspectos a tomar en cuenta, si consideras estar discutiendo con tu pareja “por todo” o muy a menudo últimamente:

1.- Todo No es Todo.

No generalicemos, inclusive cuando una pareja tiene una alta tendencia al conflicto, la mayoría de las veces son capaces de generar espacios de conversación y convivencia no conflictiva o neutral, eso tampoco ocurre por casualidad. De ahí que sea muy importante NO hacerse a la idea de que estamos en una relación 100% negativa y que le dediquen tiempo y esfuerzo a identificar los puntos en los que son capaces de converger y coincidir.

2.- Identificar actitudes defensivas.

Estar a la expectativa de un conflicto o reclamo es una actitud adaptativa, casi de supervivencia cuando estamos en una relación con muchas discusiones; sin embargo en ocasiones esto puede provocar que reaccionemos de forma generalizada cuando no es necesario, esto es desgastante y cansado para uno mismo, a la vez que no permite a la relación establecer dinámicas nuevas ni positivas.

3.- Identificar actitudes pro-conflicto.

Es justo asumir la responsabilidad propia de lo que está ocurriendo, movernos del discurso de “el otro hace” o “peleamos por su culpa” a “yo hago”, “yo provoco”, es mucho más útil para promover un cambio positivo; definitivamente no se trata de auto-culparse, pero sí de identificar las actitudes propias que promueven esos momentos de intenso desencuentro, por supuesto que éstas tienen un por qué, una función y un significado, es importante entender esto.

4.- Clarifica emociones y sentimientos en general y en específico.

Entender que las discusiones frecuentes están motivadas por emociones y sentimientos complejos es el primer paso; resulta fundamental realizar un examen de conciencia que nos permita tener más claridad sobre lo que sentimos respecto a la relación, estamos insatisfechos? Estamos dolidos, decepcionados, tenemos miedo, sentimos culpa, enojo?. Así mismo es importante que al identificar los aspectos que realmente nos importan, clarifiquemos del mismo modo qué nos provoca en términos emocionales, esta claridad será un recurso muy valioso al momento de intentar establecer un diálogo.

5.- Escriban la historia de su relación.

En algún punto de la terapia de pareja, usualmente recomiendo que escriban de forma individual, la historia de su relación, como un cuento pues. Es muy interesante y útil observar cómo cada una de las partes ha otorgado un significado muchas veces diferente a los mismos eventos, lo que para uno es irrelevante, para el otro puede ser determinante; incluso cuando las perspectivas son similares, las razones pueden ser distintas, por ejemplo, para una de las partes el nacimiento del primer hijo fue el momento más importante de la relación porque se sintió acompañado(a) del otro en su ilusión de ser madre o padre y para la otra parte el mismo evento pudo ser el más significativo porque estaba enfrentando un temor personal (miedo a no ser un buen padre o madre); lo anterior es solo un ejemplo.

La utilidad de este ejercicio consiste en que nos puede permitir tener una perspectiva más amplia y a la vez profunda de la relación, pudiendo entender así los momentos de desencuentro, lejanía, dolor y decepción.

6.-Hablen o pidan ayuda.

Teniendo claros los puntos anteriores, la invitación es al diálogo; es mediante los recursos descritos previamente que será posible establecer canales de comunicación diferentes a los usuales, es decir, más profundos y significativos para entender lo que está ocurriendo en la relación y así encontrar soluciones. Las soluciones no serán acuerdos simples, son cambios complejos en las dinámicas relacionales, lo cual implica esfuerzo, constancia y por supuesto interés por la relación.

Espero este artículo les haya gustado y pueda ser útil para ustedes, si es así les invito a compartírselo a las parejas que conozcan. Agradeciendo su tiempo y lectura me despido de ustedes por el momento.

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