Redes de apoyo en la era de las Redes sociales y el Internet.

Hace un par de semanas, me encontraba leyendo noticias en diversos portales en línea cuando una de ellas particularmente llamó mi atención. El título decía “La vida de un ‘abrazador’ profesional: Ganar $100 dólares la hora por abrazar extraños”. Al compartir la noticia con diversas personas, varias de ellas exclamaban con humor frases como “Me equivoqué de profesión”; en lo personal, admito que generó en mí una mezcla de emociones: asombro, incredulidad, extrañeza y tristeza… mucha tristeza.

Un abrazo, una forma de contacto físico -incluso básico- entre los seres humanos, se ha convertido en un servicio. Es probable que el servicio exista en el mercado, porque encontraron una necesidad por cubrir (y al parecer una fuente de ganancias). La duda más grande que tuve fue… ¿dónde están las redes de apoyo de las personas que solicitan este servicio?

De aquí me permito partir para comenzar a reflexionar a través de este artículo: ¿En qué sociedad nos hemos convertido al grado de ofertar y/o comprar un abrazo? ¿Será esto parte del impacto de las redes sociales en nuestras relaciones? ¿Estaremos más desconectados de los demás cuando –irónicamente- estamos más conectados al internet? ¿Es posible establecer, mantener o reforzar nuestras relaciones sociales en línea?

Las Redes de Apoyo

Las redes de apoyo son todas aquellas personas que se encuentran en nuestro entorno inmediato (familia, amigos, compañeros de trabajo, etc.) y sirven de soporte cuando nos enfrentamos a cualquier situación difícil. Son recursos sociales que se vuelven un factor de protección. Tan importantes son, que son esenciales al momento de transitar (y resolver) cualquier tipo de crisis. La respuesta de un individuo a un evento que precipite una crisis y el cómo asimile esta experiencia, va a depender (además de sus recursos personales y materiales), de sus recursos sociales.

El tipo de soporte que brindan las redes de apoyo no solamente es emocional (Por ejemplo: el demostrarle a la persona que se le valora y/o protege a través de lenguaje verbal y no verbal), sino también pueden brindar apoyo material (ofrecer comida, resguardo, dinero, etc.) y como un enlace a la información que nos acerca a otros recursos de ayuda (psicólogos, psiquiátricos, asistencia médica, etc.).

Esto quiere decir, que nuestra familia y amigos pueden impactar de manera positiva en la forma cómo afrontamos una crisis y el cómo salimos de ella. Claro, siempre y cuando proporcionen un ambiente de seguridad, comprensión, dignidad y confianza; ya que, en algunos casos, los grupos sociales inmediatos generan estrés e incluso propician las crisis.

Imaginemos por un momento a una persona en proceso de divorcio con unos padres que respetan su decisión y emociones, que le brindan un espacio en su hogar mientras se estabiliza emocional y financieramente; versus, la misma persona, pero con padres que juzgan su decisión como “mala” considerando que “ha fallado” y le dan la espalda dejándole solo(a). Muy probablemente, la situación del primer ejemplo proporcione a esa persona un ambiente seguro que le impulse para salir adelante (y quizás menos probable que considere contratar un servicio de pago por abrazos).

Otros modos de relación han tenido lugar gracias al internet y las redes sociales que han llegado a revolucionar el mundo. Desde nuestro estilo de vida (con las compras y ventas online), nuestro lenguaje (“Le di like”, “Me dejó en visto”, “Me tomé una selfie”), hasta nuestras relaciones interpersonales. Considero que es importante no “satanizar” las Tecnologías de información y comunicaciones (TIC); pues el desarrollo que como sociedad nos ha traído ha sido monumental.

El buen uso de las mismas permite acercarnos a información, conocimiento, personas e incluso a culturas a las cuales, sin el desarrollo de las TIC, no tendríamos acceso. Incluso, poco a poco encontramos más investigaciones que refieren el cómo las relaciones sociales en línea también son posibles fuentes de apoyo.

Ejemplo de lo descrito en el párrafo anterior, es el caso de Keaton, un niño que sufría bullying, que al hacerse viral en el 2017 recibió el apoyo de millones de personas, entre ellos, actores y cantantes famosos. Parece de sobra mencionar (aunque no quiero dejar esta idea fuera) que un uso inadecuado de las TIC puede traer consecuencias negativas, sin embargo, ese será tema de otro artículo.

Algunas Recomendaciones

Pareciera que la frase popular “Todo en exceso es malo” se aplicaría también en esta situación: El estar conectado a la red todo el tiempo, posiblemente nos implique el “perder conexión” con esas redes de apoyo inmediatas. Sin embargo, la invitación que les hago es a mantener contacto regular de manera presencial con su familia y amigos (siempre y cuando estas relaciones sean nutritivas y nos hagan sentir bien), aquí algunas ideas:

  1.  Sé mesurado(a) con el tiempo que ocupas en línea de manera cotidiana. Revisa lo siguiente: ¿El tiempo que ocupas en línea te distrae de realizar actividades que probablemente sean más importantes, como pasar tiempo de calidad con tu familia/amigos o incluso contigo mismo (a)?. Si la respuesta es positiva, quizás sea momento de dejar el internet a un lado.
  2. Expertos en el tema, mencionan que estar hasta 2 horas sin estar conectado son suficientes para “reiniciarse”. Prueba ir al supermercado sin el celular, observa a la gente que hay alrededor y salúdales con un “Buenas tardes” o una sonrisa.
  3. Intenta pasar un día sin conectarte (Guardando todo aparato en un cajón para no tenerlo a la vista). Si te animas a esto, busca “conectarte” con tu gente cercana: Organiza una comida para tus amigos, visita la playa o el teatro con tu familia, cocina con tu pareja y cenen en casa, asiste a esas clases de pintura que tanto quieres… las opciones son muchísimas.
  4. Realiza alguna actividad personal que te resulte placentera: Lee algún libro, haz yoga, prueba haciendo recetas de postres o platillos, arma un rompecabezas, ordena tu colección de discos. Trata de hacerlo de manera regular dentro de tus diversas ocupaciones.

Si por alguna razón estas ideas no han sido suficientes para mejorar tus relaciones, tienes dificultades para relacionarte con la gente cercana a ti, o no sientes el respaldo suficiente de tu grupo social inmediato, no está demás pedir ayuda a un profesional. Estamos para ayudarte.

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