Reflexiones de un 14 de Febrero – Feliz día del Amor

El 14 de febrero, una fecha en la que nos permitimos expresar con más seguridad el sentimiento más complejo y a la vez más necesario para nuestra existencia, supervivencia, desarrollo o realización: El Amor.

Si bien la mercadotecnia ha infestado de mensajes romántico y sobrevalorado a la figura de la pareja en nuestra sociedad, el 14 de febrero es el pretexto perfecto para reafirmar esta sobrevaloración, de la que no tengo problema alguno, sin embargo considero que celebrar el amor amerita visualizar su complejidad y su extensión.

Por tal motivo hoy deseo reflexionar sobre el amor, pero no el que se manifiesta en el cliché de las relaciones de pareja.

Pienso en el amor como un sentimiento complejo, resultado de una compleja integración de valores culturales y sociales a través de la historia pero cuya base se compone de emociones y sentimientos más básicos como el auto-cuidado, el deseo de cuidar y proteger, la preocupación por el otro, el interés en los demás, muchos de ellos necesarios en un momento de nuestra evolución para la conservación de la especie.

Las manifestaciones de amor en lo cotidiano son abundantes, el amor se encuentra en nuestras relaciones humanas  y simbólicas, en nuestra relación con Dios o nuestras creencias y con la Vida misma, con nosotros mismos en la medida que ejecutamos hábitos de auto-cuidado físico y emocional adecuados, así como cuando realizamos acciones para nuestra trascendencia y realización.

Idealmente, sentimos amor por lo que hacemos, por decir ciertas palabras, al mirar ciertas imágenes, podemos experimentar el amor con cada uno de nuestros sentidos de formas tan intensas como nuestras experiencias de vida nos lo hayan permitido.

Pienso en el amor como esa comida de mamá cuando estamos enfermos, como ese abrazo del amigo cuando estamos desconsolados, como esas palabras de reconocimiento y gratitud de quienes valoran tu trabajo y entrega o como la simple compañía virtual que encontramos hoy en nuestras redes sociales.

Creo en el amor como un sentimiento tan complejo y tan grande que difícilmente podamos comprender con exactitud, de hecho, tal vez no sea necesario entenderlo si antes no sabemos reconocerlo y vivirlo. Definitivamente creo en el efecto sanador y estabilizador del afecto y particularmente, todas las personas que conocí en terapia con problemas graves  y en ocasiones no tantos, en algún momento de la vida dejaron de percibir el afecto en sus vidas; también creo que en algún momento todos hemos sentido eso o lo sentiremos y nuestro instinto de supervivencia y necesidad de trascendencia nos plantearán el reto de aprender a re-encontrarlo y si no a generarlo para nosotros mismos y para quienes están a nuestro alrededor.

Feliz día del amor!

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